Emilia Pérez, natal de Mancha Real-Jaén, localidad donde se encuentran los orígenes de mi familia materna y donde he pasado alguna que otra temporada, hacemos esta entrevista a mi querida amiga Emilia, a la que conozco hace muchos años y admiro por muchas cosas, entre ellas por la enorme capacidad que tiene para crear y crear y crear…. Ella es un gran ejemplo de que la creatividad hay que ponerla en valor y que el patrimonio que generamos a través de ella tenemos que darlo a conocer, en este caso a través de “Cultura Sostenible: Proyectos creativos para la vida”.

Emilia, que es topógrafa de profesión y vive en Sevilla, nos confiesa que: “desde siempre he sido una persona muy organizada y detallista, la fotografía ha sido mi pasión desde que cayó la primera cámara en mis manos, mis amigos saben que si buscan alguna foto de cualquier evento no tienen nada más que preguntarme, seguro que la tengo y perfectamente localizada… “. Todos y todas sus amigas damos buena fe de ello.

“Una de mis primeras labores creativas fue hacer pulseras de nudos en mi época del Instituto, la asignatura que más me gustaba era el dibujo técnico y eso hizo que me decantara por estudiar Topografía, carrera que se estudiaba cerca de mi pueblo, en Jaén. En uno de los paseos por Jaén vi una tienda de manualidades y mercería que tenía unos cuadros de punto de cruz, me encantaron, así que entré a preguntar, me dijeron como empezar y terminar la labor sin nudos y de allí salí con un pequeño librito, con agujas e hilos y lista para aprender. ¡Vaya si aprendí! Hice cuadros a toda la familia y muchas cosas más. Entre tanto terminé mis estudios y encontré trabajo en Sevilla, donde resido actualmente, del punto de cruz pasé a interesarme por el maquillaje, esta fase fue más corta, aunque he de decir que me dio muchas satisfacciones y así llegue a mi entretenimiento actual, el crochet”.

Queridos y queridas, Emilia no se dedica al boxeo, ni mucho menos, se trata de la labor a mano que consiste en tejer con una aguja de unos 20 cm de largo acabada en un gancho. Ahora nos cuenta, como se inició en ello: “Todo empezó un invierno hace como unos ocho años en el que mi profesora de Pilates llevaba un cuello de lana que me encantó, le pedí que me hiciera  uno y así lo hizo, me gustó tanto que me dije, esto tengo que aprender a hacerlo. He de decir que, cuando era una niña mi abuela Loles y la tita Magdalena, su cuñada, se pasaban el día haciendo punto y crochet y yo incluso aprendí algo de punto con ellas, guardamos en casa algunas mantas que son joyas y que hoy en día las seguimos utilizando.

Retomando el tema, hoy en día está todo en internet, así que viendo videos de YouTube comencé a hacer punto, cuellos, alguna manta básica para el sofá hasta llegar a hacer algo de ropa, sobre todo para las niñas de mi amiga Lola, que han sido siempre mis conejillos de indias. La forma de iniciarme en el punto es bien, por las dos ajugas que en mi caso, o en el crochet que a mí me parecía muy complicado, la verdad, pero al final me lié la manta a la cabeza y me lancé, siempre por cosas sencillas hasta que fui aumentando la dificultad y ahora no digo a nada que no.” En este momento de la entrevista, es cuando más me entusiasmo, en el momento en el que las personas buscan como poner en valor las ganas de crear, un ejemplo de la capacidad inherente que todos y todas tenemos, para dar rienda suelta a nuestra creatividad

Emilia nos sigue contando: “Este verano y empujada por mi tía, me he lanzado a vender bolsos tipo wayuu personalizados, algunas de mis amigas ya me habían dicho que debería explotar mi lado creativo ofreciéndoselo a la gente, y bueno en eso estoy, de momento he creado un perfil de Instagram y otro en Facebook para ir subiendo todas la creaciones, me podéis encontrar como Primerospinos.

La verdad es que es muy satisfactorio ver como de tus manos pueden surgir cosas que se pueden usar, llevarlas puestas, decorativas, etc., lógicamente existen miles de tiendas y opciones en las que puedes encontrar lo mismo mucho más barato, pero hay que saber valorar el tiempo, trabajo y cariño que pone cada artesano al hacer su trabajo, es una cosas que he aprendido con las horas y horas que dedico a cada cosa que tejo y espero que se pueda transmitir al verlas.

Le recomiendo a todo el mundo que explote su lado creativo, hay miles de maneras y formas, pintando, haciendo labores, restaurado, etc. Hay una habilidad para cada persona, solo hay que encontrarla.”

 

Gracias Emilia, una gran historia que seguro va a animar a más personas a que difundamos más “Proyectos creativos para la vida”

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